La casa yucateca del siglo XXI se construye con sombra, piedra y patio
Una generación de arquitectos locales está recuperando la lógica climática de la casona colonial para diseñar viviendas que no dependen del aire acondicionado.

Durante décadas, la vivienda nueva en Mérida se pensó como una caja cerrada: muros delgados, ventanas pequeñas y un minisplit en cada habitación. Hoy esa fórmula empieza a verse anticuada. En despachos del centro y del norte de la ciudad, arquitectos de menos de cuarenta años están volviendo a dibujar patios, corredores y muros gruesos.
Aprender de la casona
La casona colonial resolvía el calor con tres recursos: altura, ventilación cruzada y sombra profunda. Los proyectos recientes traducen esa lógica a terrenos más angostos. El patio deja de ser un lujo y se convierte en el motor térmico de la casa: todo gira a su alrededor y el aire circula de manera natural.
Un buen patio vale más que tres aparatos de aire acondicionado. Lo difícil es convencer al cliente antes de que lo viva.Arquitecta entrevistada (personaje de muestra)

Materiales con memoria
La piedra local, el chukum y la madera tratada regresan no por nostalgia sino por desempeño. Un muro de mampostería tarda horas en calentarse y libera el calor de noche, cuando el patio ya ventila. El resultado son casas que se sienten frescas sin depender todo el día de la red eléctrica.
El reto ahora es el costo. Construir con más masa y más espacio abierto exige terrenos más generosos o una planeación muy precisa. Para los desarrolladores, la pregunta es si el mercado está dispuesto a pagar por confort pasivo en lugar de metros cuadrados.
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